El reino fático
¿Qué hace a una conversación valiosa? No precisamente el medio que uses, sino los fines que se obtengan de la comunicación en sí. Esto lo comentamos en compañía de Augusto y Milton hace unos días y ahora, con la aparición de Google Buzz, merece ser anotado antes que se pierda en el éter. Google Buzz [...]
¿Qué hace a una conversación valiosa? No precisamente el medio que uses, sino los fines que se obtengan de la comunicación en sí. Esto lo comentamos en compañía de Augusto y Milton hace unos días y ahora, con la aparición de Google Buzz, merece ser anotado antes que se pierda en el éter.
Google Buzz es, en resumidas cuentas, una herramienta maligna. Está lista para capturar la mayoría de cosas que hagas en la Red y, a la fuerza, entregarlas a tus contactos.Peor aún, está dispuesto de tal forma que remotos contactos aparecen como inmediatos seguidores de lo que hagas. Quieras o no.
Pero ese no es el punto al que quiero llegar. Después de todo, Google Buzz es sólo una herramienta como bien puede ser el folio A5. Que sólo uses el folio para hacer aviones de papel no es culpa de la empresa papelera. Visto así, el real problema está, como siempre, entre la silla y el teclado. Pero seamos ordenados…
El valor promedio de relevancia para un conjunto “x” de comunicaciones establecidas en un momento dado es inversamente proporcional al número máximo de iteraciones sobre los medios disponibles. Así, de un tirón, suena terrible, pero sirve como premisa. Veamos la misma idea de forma más sencilla.
Corolario: Cuantas más herramientas le des a la gente peor se comunicará. Simplificando aún más: De nada sirve que se libere una app como Google Buzz, con cientos de capacidades. Indefectiblemente lo que la gente hará con el juguete es tontear. Lo segundo será caer en el asombro.
Así pues, el gurú 2.0 (quien copia el asombro del primer Homo Sapiens) llamará a esto “revolución” y se alegrará que exista más y más posibilidades para extender la universalidad de lo intrascendente. O, con mayor seguridad, se alegrará de tener, al menos en el mundo de las posibilidades, más público al que acudir por validación.
Si el medio es el mensaje entonces el reino fático está aquí. El medio (Google) ha asumido la defensa de lo inmediato, de lo fungible como fin y el público ya ha asumido que el uso es este: el de la intrascendencia. Ya no es un problema la imposibilidad de decodificar los mensajes, simplemente es una característica necesaria.
Todo viene, todo cambia como el stream de tu conversación en Google Buzz. No sólo es así en el entorno, donde el sujeto es bombardeado por miles de mensajes. Ahora ese es el modelo de comunicación que impera. Todo es un único stream, todos están conectados, te guste o no. Y esto, en el paraíso de los amixes, significa que cualquiera deviene en obligado receptor pasivo de una eterna conversación que bien puede no ser de nuestra incumbencia. Ya no es un problema de Google, un asunto relacionado con su proverbial maldad, sino que habiendo sido aprobada la función por las grandes mayorías, deseosas de ser alimentadas por tubos como gansos de Foie Gras, terminan fundando la forma, el método y el reinado de lo fático como único uso del lenguaje.
Publicar en Blogger | Publicado el 10-02-2010 -Enlaces a este artículo
Comentarios a este artículo
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M. Isabel dijo:
10-02-2010 23:35Yo lo desactivé. No me gustó nada. Además tiene demasiados “privacy issues”. Y estoy muy vieja para perder el tiempo enterándome de charlitas que no me interesan.
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David de Ugarte dijo:
12-02-2010 22:56Efectivamente la banalización -en el límite la sustitución de la conversación por la adhesión- es la plaga.
Suerte que no existe la red sino las redes y por tanto no todas las flores- sucumbirán.
